Ernesto Kenji Igarashi participa en operaciones en las que el éxito rara vez es percibido externamente, precisamente porque los incidentes han sido neutralizados antes de manifestarse. En la seguridad institucional, una parte relevante del riesgo no reside en los eventos visibles, sino en factores silenciosos que se acumulan a lo largo de la planificación y la ejecución. La planificación inversa surge como un método capaz de hacer perceptibles esos riesgos, desplazando el foco de la acción inmediata hacia la lógica del desenlace.
A diferencia de los modelos tradicionales, que avanzan de la preparación a la ejecución, la planificación inversa parte del cierre seguro de la operación. Al proyectar la retirada de los equipos, la normalización del entorno y la disolución controlada del dispositivo de seguridad, las decisiones iniciales se reorganizan con mayor coherencia. Esta inversión de la lógica amplía la capacidad de anticipación y reduce la exposición a fallos sistémicos que suelen emerger únicamente en los momentos finales.
El cierre como eje estructurante de la operación
En operaciones sensibles, el cierre suele recibir una atención secundaria, subordinada al éxito inmediato de la misión. Este enfoque ignora que la transición entre la acción y la normalidad concentra riesgos específicos, como la relajación de la vigilancia, la fatiga acumulada y la dispersión desordenada de los equipos. La planificación inversa reposiciona el final de la operación como elemento central del proceso decisorio.
Ernesto Kenji Igarashi analiza que, al estructurar la operación a partir del desenlace, las decisiones intermedias se vuelven más consistentes. La definición anticipada de rutas de salida, la redistribución progresiva de recursos y criterios claros para la reducción del dispositivo disminuyen las improvisaciones tardías. Este cuidado reduce la probabilidad de incidentes precisamente cuando la percepción de la amenaza parece estar controlada.
Lectura sistémica e identificación de riesgos latentes
Los riesgos invisibles rara vez derivan de un único factor aislado. Emergen de la combinación de pequeñas decisiones, acumulación de desgaste y fallos de comunicación que, de forma individual, parecen irrelevantes. La planificación inversa favorece una lectura sistémica al obligar al decisor a considerar cómo cada elección inicial repercute en el escenario final de la operación.

En este sentido, Ernesto Kenji Igarashi aclara que la anticipación de fallos exige método, no solo experiencia empírica. Al simular el recorrido inverso de la operación, se identifican puntos de fragilidad estructural, como la dependencia excesiva de determinados agentes, la superposición de funciones o lagunas de coordinación que solo se revelarían cuando ya no existe margen de corrección.
Gestión de equipos y preservación de la capacidad decisoria
La gestión del factor humano representa uno de los aspectos más sensibles en operaciones prolongadas o de alta complejidad. La fatiga física, la sobrecarga cognitiva y la pérdida gradual de atención comprometen la calidad de las decisiones a lo largo del tiempo. La planificación inversa permite distribuir los esfuerzos de forma más equilibrada, preservando la capacidad decisoria hasta el cierre de la misión.
Ernesto Kenji Igarashi, especialista en seguridad institucional y protección de autoridades, explica que este enfoque reduce los errores asociados al desgaste progresivo de los equipos. Al considerar el estado de los agentes en el momento final de la operación, la planificación pasa a incluir pausas estratégicas, relevos y ajustes de ritmo que mantienen los niveles de atención en umbrales más seguros.
Ampliación del horizonte decisorio bajo presión
Bajo presión, el proceso decisorio tiende a concentrarse en el problema más inmediato, relegando las consecuencias futuras a un plano secundario. La planificación inversa actúa como un mecanismo de contención de este sesgo, ya que obliga al decisor a integrar los impactos posteriores desde las fases iniciales de la operación. Esta ampliación del horizonte decisorio refuerza la coherencia interna de la respuesta.
Ernesto Kenji Igarashi concluye que las operaciones estructuradas a partir de la planificación inversa presentan una menor incidencia de correcciones de emergencia y una mayor estabilidad a lo largo del tiempo. En seguridad institucional, reducir los riesgos invisibles significa aumentar la previsibilidad del sistema, proteger a los equipos implicados y asegurar que el éxito de la misión se sostenga hasta su cierre completo.
Autor: Maxim Fedorov


