El agronegocio y la sostenibilidad se han vuelto temas inseparables frente a las exigencias del comercio global. El empresario Aldo Vendramin comprende que la adopción de prácticas sostenibles dejó de ser solo una elección estratégica y pasó a ser una condición para acceder y mantener mercados internacionales. En este artículo se presenta un panorama claro sobre cómo la sostenibilidad en el agronegocio se convirtió en una exigencia del mercado internacional, abordando los factores que impulsan esta demanda.
¿Por qué la sostenibilidad se convirtió en una exigencia del mercado internacional?
La sostenibilidad se convirtió en una exigencia del mercado internacional debido a la creciente preocupación global por cuestiones ambientales, sociales y económicas. Los países importadores, las grandes cadenas de distribución y los consumidores finales están cada vez más atentos al origen de los productos agropecuarios. Además, gobiernos y organismos internacionales han establecido normas más rigurosas relacionadas con el uso de los recursos naturales, la reducción de impactos ambientales y el respeto de criterios sociales.
El agronegocio se ve directamente impactado por las exigencias ambientales globales, especialmente en lo que respecta al uso del suelo, la gestión del agua y las emisiones de gases. Los mercados internacionales exigen comprobaciones de que la producción no esté asociada a la deforestación, la degradación ambiental o prácticas inadecuadas. Aldo Vendramin explica que estas exigencias influyen desde la planificación de la producción hasta la comercialización.

¿De qué manera la sostenibilidad influye en la competitividad del agronegocio?
La sostenibilidad influye en la competitividad al convertirse en un criterio decisivo en las negociaciones internacionales. Los productos sostenibles tienden a tener mayor aceptación, mejor reputación y acceso a mercados más exigentes y rentables. Aldo Vendramin observa que la competitividad del agronegocio actual depende de la capacidad de cumplir estándares globales sin comprometer la rentabilidad del negocio.
Entre las prácticas más valoradas se encuentran el manejo responsable del suelo, el uso racional del agua, la trazabilidad de la producción y el respeto de las normas laborales. La adopción de tecnologías que aumentan la eficiencia y reducen los impactos ambientales también es un diferencial importante. El mercado internacional busca proveedores confiables, capaces de demostrar compromiso con la sostenibilidad a lo largo de toda la cadena productiva. Este posicionamiento fortalece la imagen del agronegocio y amplía las oportunidades comerciales.
¿Cómo contribuye la trazabilidad a la sostenibilidad en el agronegocio?
La trazabilidad es uno de los pilares de la sostenibilidad exigida por el mercado internacional. A través de ella es posible acompañar el origen de los productos, los procesos utilizados y las condiciones de producción. Este nivel de transparencia aumenta la confianza de los compradores y facilita el cumplimiento de las exigencias regulatorias. Además, la trazabilidad permite identificar fallas y promover mejoras continuas, haciendo la gestión más eficiente y alineada con las expectativas globales.
A pesar de los beneficios, cumplir con las exigencias de sostenibilidad presenta desafíos significativos. Entre ellos se encuentran los costos de adaptación, la necesidad de capacitación técnica y la complejidad de las normas internacionales. El empresario Aldo Vendramin destaca que superar estos desafíos exige planificación, visión de largo plazo y compromiso con la evolución del sector.
¿Cómo impacta la sostenibilidad en la imagen del agronegocio brasileño?
La sostenibilidad tiene un impacto directo en la imagen del agronegocio brasileño en el exterior. Los países importadores evalúan no solo la calidad del producto, sino también el contexto en el que se produce. Las prácticas sostenibles fortalecen la reputación del país como proveedor responsable y confiable. Por otro lado, fallas en este aspecto pueden generar barreras comerciales y restricciones de mercado, afectando a toda la cadena productiva.
El futuro del agronegocio está directamente ligado a la capacidad de atender las exigencias de sostenibilidad del mercado internacional. La tendencia es hacia normas cada vez más rigurosas y una mayor valorización de cadenas productivas transparentes y responsables. Por último, Aldo Vendramin refuerza que el agronegocio y la sostenibilidad no son caminos opuestos, sino complementarios, esenciales para garantizar competitividad, acceso a mercados globales y crecimiento sostenible a largo plazo.
Autor: Maxim Fedorov


