Dalmi Fernandes Defanti Junior destaca que, cada vez que una imprenta incorpora un nuevo equipo automatizado, vuelve a surgir la misma pregunta entre bastidores: ¿esta máquina realmente eliminará puestos de trabajo? La respuesta corta es no, pero es necesaria una explicación más amplia para comprender qué hace realmente la automatización en la producción gráfica y qué aspectos siguen requiriendo la supervisión de un profesional con experiencia.
Es fundamental reconocer que la automatización no sustituye la necesidad de las habilidades humanas, sino que transforma la naturaleza del trabajo, permitiendo que los operadores se concentren en tareas más complejas y creativas.
¿La automatización total en las imprentas es realmente viable o sigue siendo un sueño lejano?
La visión de una imprenta completamente automatizada, en la que no exista espacio para la intervención humana en ninguna etapa del proceso, sigue siendo un ideal distante. A pesar de los importantes avances en sensores y software de producción, la realidad actual es la de procesos cada vez más asistidos por la tecnología, pero que aún requieren supervisión humana. Dalmi Defanti Cuiabá señala que es un error común confundir automatización con eliminación de la mano de obra, lo que con frecuencia genera expectativas poco realistas sobre lo que estas máquinas realmente pueden ofrecer.
Muchos clientes creen que la incorporación de un nuevo equipo puede eliminar la necesidad de un seguimiento técnico durante la producción. Sin embargo, es esencial comprender que la presencia humana sigue siendo indispensable para garantizar la calidad y la eficiencia del trabajo, incluso en un entorno cada vez más automatizado.
Lo que realmente cambia es el tipo de decisión, no la presencia humana
Los softwares de gestión organizan hoy los pedidos, calculan los costos y supervisan cada etapa de un trabajo sin depender de hojas de cálculo aisladas o anotaciones manuales, lo que reduce los errores de presupuesto y el retrabajo provocado por la pérdida de información entre departamentos. Los sistemas de web to print, que permiten al cliente ajustar y aprobar el diseño directamente en línea, también agilizan los pedidos y reducen el intercambio constante de correos electrónicos hasta la aprobación final.
Dalmi Defanti Cuiabá destaca que, en las propias máquinas, los sensores identifican variaciones en la calidad durante la impresión y ajustan automáticamente los parámetros, reduciendo el desperdicio en tiradas largas. Sin embargo, este ajuste automático no elimina al operador, sino que cambia lo que se espera de él: menos repetición manual y más capacidad para interpretar técnicamente lo que la máquina está indicando.
¿Qué es lo que ningún sensor puede sustituir?
Existe un tipo de criterio que la automatización todavía no puede replicar: detectar que un material está saliendo con una tonalidad ligeramente distinta de la esperada, adaptar un proyecto a una necesidad específica del cliente que no estaba prevista en el flujo estándar o resolver un imprevisto de producción sin detener toda la línea. Este tipo de decisiones depende de la experiencia acumulada, esa que se construye durante años observando cómo el papel, la tinta y la máquina reaccionan de manera diferente en cada situación.

El especialista en temas gráficos, Dalmi Fernandes Defanti Junior, resume esta idea de forma muy clara: la automatización reduce los errores repetitivos, pero no sustituye el conocimiento técnico. Son cosas distintas, y tratarlas como sinónimos es lo que alimenta el mito de la fábrica sin personas.
¿Cómo está cambiando la tecnología la forma en que las imprentas invierten en su crecimiento?
El verdadero impacto de la automatización sobre el empleo en el sector gráfico no es la eliminación de puestos de trabajo, sino la transformación del perfil profesional que exige el mercado. Crece la demanda de colaboradores capaces de operar sistemas digitales, interpretar los datos de producción generados por las propias máquinas y tomar decisiones técnicas que, hace apenas una década, ni siquiera formaban parte de la rutina de las imprentas. En lugar de sustituir por completo la mano de obra, la tecnología incrementa la necesidad de profesionales más cualificados, preparados para trabajar en un entorno cada vez más conectado y orientado por información en tiempo real.
Este cambio también modifica la manera en que las empresas invierten en su crecimiento. Para una imprenta pequeña o mediana, adquirir equipos modernos representa solo una parte del proceso de modernización. Dalmi Fernandes Defanti Junior explica que el verdadero diferencial está en formar equipos capaces de aprovechar todos los recursos disponibles, resolver problemas de forma autónoma y obtener el máximo rendimiento de las nuevas tecnologías.
La automatización como herramienta, no como sustituto
Dalmi Fernandes Defanti Junior señala que el equipo automatizado funciona como una extensión de la capacidad técnica de quien opera la imprenta, no como un sustituto de esa capacidad. Acelera las etapas repetitivas y reduce el margen de error operativo, pero sigue dependiendo de las decisiones humanas precisamente en los aspectos donde la producción gráfica exige mayor sensibilidad: calidad, adaptación y resolución de imprevistos.
Comprender esta diferencia beneficia tanto a quienes invierten en nueva maquinaria como a quienes contratan una imprenta esperando resultados consistentes, y evita la expectativa equivocada de creer que la tecnología, por sí sola, puede resolver aquello que únicamente la experiencia acumulada es capaz de solucionar.


