El Gobierno pide reducir el consumo mientras el país enfrenta apagones de hasta diez horas, suministro irregular de agua y una fuerte dependencia de la generación hidroeléctrica. Expertos advierten que el fenómeno climático podría agravar problemas estructurales acumulados durante años.
Caracas, 14 de agosto de 2026. Venezuela se prepara para un posible agravamiento de los cortes de electricidad y de las restricciones en el suministro de agua durante los próximos meses, en momentos en que el fenómeno de El Niño amenaza con reducir las lluvias y aumentar la presión sobre un sistema eléctrico que ya atraviesa serias dificultades. (Reuters)
Gobierno pide ahorrar electricidad y agua
El Gobierno venezolano ha pedido a la población y a las empresas que reduzcan el consumo de electricidad y agua. La medida busca disminuir la presión sobre los servicios públicos ante el riesgo de una sequía hacia finales de año.
La presidenta interina, Delcy Rodríguez, señaló que El Niño ya está afectando al país y que sus consecuencias podrían intensificarse. El fenómeno climático modifica los patrones de lluvia y temperatura en diferentes regiones y puede provocar períodos prolongados de sequía en Venezuela. (Reuters)
El escenario preocupa especialmente porque las interrupciones no son un problema futuro. En diferentes regiones del país, ciudadanos y empresas ya enfrentan cortes eléctricos que pueden alcanzar hasta diez horas diarias, además de averías capaces de prolongar los apagones durante varios días. El abastecimiento de agua también permanece de forma intermitente en distintas comunidades. (Reuters)
Un sistema eléctrico trabajando muy por debajo de su capacidad
Uno de los principales problemas está relacionado con la limitada capacidad disponible del sistema eléctrico venezolano. Según datos citados en reportes recientes, el país dispone actualmente de menos de 13.000 megavatios de generación, pese a contar con aproximadamente 36.000 MW de capacidad instalada. (Reuters)
La diferencia entre capacidad instalada y electricidad realmente disponible refleja el deterioro de parte de la infraestructura energética. Además, la oferta eléctrica se encuentra alrededor de 1.500 MW por debajo de la demanda, aumentando las posibilidades de racionamiento cuando el consumo crece. (vietnam.vn)
Las altas temperaturas también contribuyen al problema. El mayor uso de sistemas de refrigeración y aire acondicionado eleva el consumo precisamente cuando la generación enfrenta restricciones.
Venezuela depende cada vez más de la energía hidroeléctrica
Otro factor que aumenta la vulnerabilidad del país es la limitada disponibilidad de generación termoeléctrica. El experto energético Nelson Hernández estima que cerca del 90% de la capacidad termoeléctrica venezolana está fuera de servicio, principalmente debido a años de insuficiente inversión y mantenimiento. (vietnam.vn)
Como consecuencia, Venezuela depende fuertemente de sus centrales hidroeléctricas. El complejo de Guri, ubicado en el sur del país, suministra actualmente más del 80% de la electricidad disponible, según los datos reportados. (vietnam.vn)
Esta dependencia convierte la disponibilidad de agua en un elemento fundamental para la seguridad energética. Si El Niño provoca una sequía prolongada y disminuyen los niveles de los embalses, la capacidad hidroeléctrica podría verse comprometida.
El Niño puede agravar la situación, pero no es la única causa
Especialistas señalan que atribuir toda la crisis energética venezolana al fenómeno climático sería una simplificación. El Niño puede intensificar las dificultades, pero el sistema arrastra desde hace años problemas relacionados con mantenimiento, inversión, generación y distribución.
La situación climática funciona, por tanto, como un factor adicional sobre una infraestructura que ya estaba sometida a fuertes presiones.
Las previsiones internacionales refuerzan la preocupación. La Organización Meteorológica Mundial había estimado una elevada probabilidad de desarrollo de El Niño durante 2026, mientras científicos advirtieron que el cambio climático puede amplificar algunos de sus efectos. (Reuters)
En junio, la FAO y el Programa Mundial de Alimentos incluyeron a Venezuela entre los países latinoamericanos considerados de mayor riesgo ante El Niño. Las organizaciones solicitaron recursos internacionales para proteger a millones de personas vulnerables en 22 países frente a sequías, inundaciones y otros eventos extremos. (Reuters)
Gobierno promete incorporar nueva capacidad eléctrica
Ante las dificultades, el Gobierno venezolano anunció un plan para recuperar capacidad de generación durante lo que resta de 2026. La meta oficial contempla incorporar aproximadamente 4.800 megavatios adicionales al sistema eléctrico. (infobae)
Sin embargo, la recuperación no será inmediata. La magnitud de las reparaciones necesarias y el deterioro acumulado de la infraestructura hacen que especialistas cuestionen la posibilidad de resolver rápidamente los problemas del sistema.
Mientras tanto, las autoridades comenzaron a inspeccionar establecimientos privados, incluidos supermercados y hoteles, para comprobar la aplicación de medidas destinadas al uso racional de la electricidad. (infobae)
Apagones afectan hogares, empresas y servicios públicos
Las consecuencias de la crisis se extienden mucho más allá de los hogares. Los cortes dificultan las actividades comerciales, afectan las telecomunicaciones y generan problemas para instalaciones públicas y sanitarias.
La situación se ha vuelto especialmente complicada en regiones que todavía enfrentan las consecuencias de los fuertes terremotos registrados en junio. Los apagones han dificultado parte de las tareas de recuperación, mientras algunas familias desplazadas permanecen en condiciones precarias y con acceso limitado a servicios básicos. (Reuters)
El descontento también ha comenzado a trasladarse a las calles. Las nuevas medidas de ahorro y la prolongación de los apagones han generado protestas en distintas regiones, donde ciudadanos cuestionan cómo reducir aún más el consumo cuando el suministro ya permanece interrumpido durante buena parte del día. (Reuters)
Los próximos meses serán decisivos
La evolución de El Niño durante el segundo semestre de 2026 será determinante para Venezuela. Una disminución considerable de las precipitaciones podría reducir el nivel de los embalses y aumentar la presión sobre la generación hidroeléctrica.
Por ello, el desafío para el país será doble: responder a los efectos inmediatos del fenómeno climático y, al mismo tiempo, recuperar una infraestructura eléctrica cuya fragilidad precede a la actual emergencia.
Sin una recuperación significativa de la generación termoeléctrica y de las redes de transmisión y distribución, Venezuela continuará dependiendo en gran medida de sus recursos hidroeléctricos. En ese escenario, una sequía prolongada podría traducirse en apagones más extensos y mayores dificultades para garantizar el suministro regular de agua durante los próximos meses. (Reuters)


