No es de hoy que, como analiza el abogado Rodrigo Gonçalves Pimentel, la planificación sucesoria se considera un asunto exclusivo de quienes tienen hijos. Esta perspectiva excluye a una parte considerable de los empresarios brasileños que, precisamente por no tener descendientes, necesitan reglas propias y decisiones que deben tomarse mucho antes. La ley no deja el patrimonio sin destinatario.
La ausencia de descendientes cambia la lógica de la transmisión. Según explica el abogado Sideni Soncini Pimentel, la ley sigue determinando quiénes son los herederos, pero en categorías más lejanas, y el patrimonio puede terminar en manos de personas que el titular nunca imaginó incluir en la sucesión. En este escenario, el silencio decide en lugar del empresario.
¿Quién hereda cuando no hay descendientes?
El orden legal sigue una secuencia conocida. A falta de hijos y nietos, los padres del fallecido heredan en concurrencia con el cónyuge. Si no hay ascendientes vivos, el cónyuge recibe toda la herencia. Si no hay cónyuge, la herencia pasa a los parientes colaterales hasta el cuarto grado, comenzando por los hermanos y siguiendo por los sobrinos, tíos y primos. La cercanía afectiva no altera este orden.
El final de la lista puede sorprender. Según el panorama descrito por Rodrigo Pimentel, abogado especializado en estructuración patrimonial internacional, cuando no existe ningún heredero, la herencia se declara vacante y pasa al poder público, un desenlace que una disposición de última voluntad habría evitado con unas pocas líneas. Este orden solo puede modificarse mediante un testamento válido.
La libertad de disponer aumenta, pero tiene una condición
La legítima protege a los descendientes, ascendientes y al cónyuge. Quien no tiene hijos, ha perdido a sus padres y no está casado ni vive en una unión estable deja de tener herederos forzosos, por lo que la libertad para disponer del patrimonio pasa a ser total, ya que los hermanos y sobrinos no forman parte de este grupo. Sin embargo, esta situación puede cambiar con el tiempo, y basta un matrimonio para modificar el escenario.
La situación rara vez permanece estable. Según el análisis de Rodrigo Gonçalves Pimentel, el matrimonio, el reconocimiento de una unión estable e incluso el nacimiento de un hijo en cualquier momento modifican el panorama, lo que hace que la revisión periódica del testamento sea tan importante como su redacción original. Un documento antiguo puede distribuir bienes que ya no están disponibles.

El destino de la empresa sin un sucesor natural
La empresa es el activo que menos tolera la indefinición. Si no hay ningún heredero interesado en asumir el negocio, existen tres caminos posibles: la venta planificada, la transferencia a un administrador profesional bajo el control de una estructura societaria o la liquidación, casi siempre la opción que menos valor permite recuperar. Posponer la decisión significa dejarla en manos de quienes no conocen el negocio.
Cada alternativa exige una preparación diferente. Como señala el abogado Rodrigo Pimentel, la venta requiere estados financieros auditados y contratos organizados, mientras que la gestión profesional necesita gobernanza y mecanismos de supervisión. Ambas requieren tiempo, porque ni un comprador ni un ejecutivo competente aparecen de un mes para otro tras el fallecimiento. Las prisas reducen el precio del activo.
Instrumentos que organizan la transición
El conjunto de herramientas es más amplio que el testamento. Una fundación privada o un instituto para destinar el patrimonio a una finalidad específica, un seguro de vida con beneficiario designado, una donación en vida a sobrinos elegidos y una sociedad holding con participaciones ya distribuidas cumplen funciones diferentes dentro de un mismo plan sucesorio. La combinación depende del tamaño y la naturaleza de los bienes.
La elección de quién ejecutará el plan es decisiva. Según explica el Dr. Rodrigo Gonçalves Pimentel, especialista en estructuración patrimonial internacional, designar a un albacea de confianza, con facultades claras y una remuneración prevista, evita que la voluntad escrita dependa de la buena disposición de parientes lejanos. Sin un ejecutor definido, el documento pierde eficacia práctica.
Sobre los especialistas
Rodrigo Gonçalves Pimentel es abogado, empresario y socio de Pimentel & Mochi Advogados Associados. Su actividad abarca cuestiones empresariales, patrimoniales, societarias y sucesorias relacionadas con empresarios y familias empresarias.
Sideni Soncini Pimentel es abogado, desembargador jubilado e integrante de Pimentel & Mochi Advogados Associados. Tras una trayectoria de más de cuatro décadas en la magistratura, inició una nueva etapa profesional en el ejercicio de la abogacía, con una práctica consultiva y estratégica.


