En España, la reciente introducción de la normativa sobre inteligencia artificial (IA) ha generado debate en torno a las responsabilidades y medidas de transparencia que deben tomarse en cuenta, especialmente cuando se trata de videos generados con esta tecnología. Según la nueva legislación, se exige la identificación clara de contenidos creados por IA, con el fin de evitar confusiones y engaños en la audiencia. Esta iniciativa forma parte del Anteproyecto de Ley para el Buen Uso y la Gobernanza de la Inteligencia Artificial, presentado en marzo de 2025, que aborda el uso responsable de la IA, promoviendo la confianza en su aplicación.
El etiquetado de los videos generados con IA es una de las principales disposiciones de esta nueva normativa española. Su propósito es garantizar que el público sea consciente de que el contenido que están visualizando ha sido generado por algoritmos y no por humanos. Este etiquetado no solo se aplica a videos, sino también a otros formatos de contenido, como imágenes y textos, en los cuales la intervención de IA es evidente. La idea es fomentar la transparencia en el consumo de contenidos digitales y evitar que los usuarios sean manipulados sin saberlo.
A medida que la IA continúa ganando terreno en diversas áreas, como el entretenimiento, la educación y la publicidad, la necesidad de regulaciones claras sobre su uso se hace cada vez más urgente. Los videos generados con IA pueden ser utilizados para fines muy variados, desde la creación de contenido artístico hasta la simulación de situaciones reales. Sin embargo, cuando no se etiquetan adecuadamente, estos videos pueden inducir a error a la audiencia, llevándola a creer que lo que están viendo es real o auténtico cuando en realidad es el producto de una inteligencia artificial.
El etiquetado de los videos generados con IA tiene implicaciones legales y éticas significativas. La normativa estipula que las plataformas y creadores de contenido deben asumir la responsabilidad de etiquetar correctamente los videos y otros materiales generados por IA. No cumplir con esta obligación puede resultar en sanciones graves, lo que pone de manifiesto la seriedad con la que las autoridades españolas están tomando el tema. La falta de etiquetado adecuado podría llevar a la difusión de información errónea o malintencionada, algo que es especialmente preocupante en un contexto donde la desinformación se propaga rápidamente.
Por otro lado, las multas y sanciones previstas por el incumplimiento de esta normativa buscan garantizar que las empresas y creadores de contenido adopten las mejores prácticas para la gestión de IA. Las sanciones serán proporcionales al impacto del incumplimiento y al tipo de contenido generado sin la debida identificación. De esta manera, se busca equilibrar la innovación con la protección del público, asegurando que la tecnología no sea utilizada para fines engañosos o dañinos.
El etiquetado de videos generados con IA también tiene un impacto en la relación entre los consumidores y las plataformas que distribuyen estos contenidos. Al exigir que se identifique claramente el origen de los videos, los usuarios podrán tomar decisiones más informadas sobre el contenido que consumen. Este cambio en la política puede ayudar a restaurar la confianza en los medios digitales, especialmente en un momento en que la autenticidad y la verdad son valores clave en el mundo digital.
Además, la normativa establece que las autoridades españolas, como la Agencia Española de Supervisión de Inteligencia Artificial (Aesia), se encargarán de supervisar el cumplimiento de estas reglas. Esta agencia será responsable de garantizar que los creadores y plataformas actúen conforme a las directrices establecidas, actuando como un órgano de control que velará por el uso ético y legal de la inteligencia artificial en España.
En resumen, el etiquetado de los videos generados con IA no solo es una obligación legal en España, sino también un paso crucial para garantizar la transparencia y la integridad en el uso de esta tecnología. La nueva normativa proporciona un marco claro que protege a los consumidores y asegura que la inteligencia artificial se utilice de manera responsable y ética. Para las plataformas y creadores de contenido, esto implica un cambio significativo en cómo manejan y presentan los materiales generados por IA, siendo una parte esencial del proceso hacia una gobernanza más efectiva de la tecnología.
Autor: Maxim Fedorov
Fuente: Asesoría de Comunicación de Saftec Digital