Gilmar Stelo, abogado y fundador del despacho Stelo Advogados, sigue con atención el debate que ha ocupado al ámbito jurídico en los últimos años: ¿la inteligencia artificial representa una amenaza real para la profesión de abogado o una oportunidad de evolución? La respuesta, como ocurre con casi todo en el Derecho, no es sencilla. Este artículo analiza el impacto real de la IA en la abogacía, lo que puede y no puede hacer, y por qué el papel del abogado humano sigue siendo insustituible en aspectos fundamentales de la práctica jurídica.
Autor: Diego Rodríguez Velázquez
¿Qué es capaz de hacer ya la inteligencia artificial en el ámbito jurídico?
La IA ha avanzado de manera significativa en tareas que antes consumían horas de trabajo jurídico. El análisis de contratos, la investigación jurisprudencial, la clasificación de documentos, la identificación de cláusulas de riesgo y la elaboración de borradores estandarizados son actividades que los sistemas de inteligencia artificial ya ejecutan con una velocidad y precisión superiores a las de un profesional humano trabajando manualmente. Este avance es real e irreversible.
El doctor Gilmar Stelo, abogado y fundador de Stelo Advogados, observa que los despachos que ignoran estas herramientas pierden competitividad en procesos que exigen rapidez y volumen. La IA no llegó al mundo jurídico como una amenaza lejana, sino como una realidad operativa presente. La postura más inteligente frente a ella es la integración consciente, no la negación.
¿Por qué la IA no sustituye el razonamiento jurídico humano?
El Derecho es una disciplina profundamente contextual. Interpretar una norma exige comprender el contexto histórico en el que fue creada, los valores que la sustentan y las consecuencias prácticas de su aplicación en situaciones específicas. Este tipo de razonamiento analítico, que combina técnica y juicio, es una capacidad que los sistemas actuales de IA no pueden replicar con la profundidad necesaria para la toma de decisiones jurídicas complejas.
El doctor Gilmar Stelo destaca que la abogacía es una profesión basada en las relaciones humanas. Negociar acuerdos, comprender los intereses que subyacen a los conflictos y construir estrategias procesales adaptables requieren empatía y presencia, cualidades que ningún algoritmo puede ofrecer.
Gilmar Stelo y Stelo Advogados Associados
¿Qué áreas del Derecho son las más impactadas por la automatización inteligente?
Las áreas con un mayor volumen de tareas repetitivas y estandarizadas son las más afectadas por la automatización. El derecho contractual, el derecho laboral en litigios masivos, el derecho tributario con cálculos recurrentes y la recuperación de créditos son campos en los que la IA ya opera de manera eficiente. En estos segmentos, el papel del abogado se desplaza de la ejecución operativa hacia la supervisión estratégica, la validación técnica y la relación con el cliente.
Gilmar Stelo señala que esta transformación no elimina puestos de trabajo de manera indiscriminada, sino que redefine las competencias exigidas a los profesionales. Los abogados que desarrollan habilidades de análisis crítico, gestión de casos complejos y uso estratégico de la tecnología se vuelven más valiosos, no menos. La IA eleva el nivel de exigencia de la profesión, y eso favorece a quienes invierten continuamente en su capacitación.
¿Cómo deben prepararse los abogados para coexistir con la inteligencia artificial?
Adaptarse al escenario de la IA en el Derecho exige una actitud proactiva de aprendizaje continuo. Comprender el funcionamiento básico de las herramientas disponibles, saber cuándo y cómo utilizarlas y mantener el foco en las competencias exclusivamente humanas son actitudes que definen el perfil del abogado preparado para los próximos años. Quien domina la tecnología sin ser dominado por ella ocupa una posición claramente ventajosa en el mercado.
Gilmar Stelo sostiene que la inteligencia artificial no sustituirá al abogado, pero el abogado que utiliza IA sustituirá al que no la utiliza. Esta afirmación refleja con precisión el momento actual: no se trata de resistirse al cambio, sino de liderarlo con responsabilidad técnica y visión estratégica.


